Compañeros todos: Amado Dios mío; ¡tengo que dar mi testimonio, otra vez! Todo comenzó cuando nací desde el vientre, supe cuánto odiaron mi rostro dónde nací. Mi papá era hermoso y mi madre también, lo más probable es que haya probablemente querido ser asesinada, pero Dios vino sobre mí. Mi mamá y mi papá fueron buenos todo el tiempo, hicieron algo por sus vidas, cometieron algunos pecados, pero siempre la gente se metía con ellos y ellos no sé si lo apoyaban, pero también vi que eso me convenía, por lo tanto, ni odio les tuve, porque siempre supe que fui odiada por algo. Entonces me matricularon en un colegio religioso dónde yo fui aplicada pero nunca fui honorada y cada vez que lo hacían había una reacción normal de celos de alguien, por lo tanto, era expulsada porque se supone que otros iban a tener una vida feliz desde el punto de vista de la televisión que no sé si lo hace para engañarlos o para consolarlos. ¡Por lo tanto, benditos sean los artefactos electrodomésticos!...